EnComCol (Encuesta Comedores Colegios) es un estudio sobre alimentación, nutrición y estilo de vida saludable entre niños y adolescentes de 6 a 17 años, que busca conocer si existen diferencias en las seis ingestas diarias de este colectivo, dependiendo de si acuden o no al comedor escolar y si pertenecen a colegios públicos, concertados y privados. El proyecto cuenta con la colaboración del Grupo de Investigación en Alimentación, Nutrición, Ejercicio y Estilo de Vida Saludable-ImFINE de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) miembro de Fundación Triptolemos y miembros de la Sociedad Española de Nutrición (SEÑ), y ha sido presentado por Ipsos, líder en investigación de mercados y opinión pública, el día 8 de octubre de 2025 en el Espacio de Telefónica en la Gran Vía de Madrid.

El objetivo de este estudio es conocer si existen diferencias entre el consumo de alimentos y bebidas diarias y las respectivas ingestas nutricionales de este colectivo, dependiendo de si usa o no el servicio de comedor escolar y si acuden a colegios públicos, concertados o privados. Todo ello analizado según los 6 posibles momentos de consumo diario de alimentos y bebidas. De este modo, EnComCol pretende ser un referente nacional en cuanto a la comprensión de los hábitos de alimentación y nutrición de esta población y los determinantes sociales, proporcionando información actualizada y fiable para que se puedan definir estrategias y proyectos ajustados a las necesidades reales de la infancia y la juventud en España, condicionadas incluso por las 6 áreas territoriales donde se han realizado los 1000 registros dietéticos (500 del grupo 6-11 años y 500 del grupo 12-17 años).

El acto de presentación contó con la presencia de Andrés Barragán, secretario general de Consumo y Juego del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición – AESAN, que ha afirmado que “necesitamos que las políticas públicas se apoyen en evidencias científicas y que sus resultados estén al alcance de todos. Por eso, estudios como este son fundamentales para orientar nuestras decisiones. Como el caso de uno de los principales proyectos que tenemos desde el Ministerio, el Real Decreto de Comedores Escolares, que busca garantizar que las comidas ofrecidas en los centros sean saludables, equilibradas y variadas. Queremos reducir las desigualdades y corregir las asimetrías existentes entre comunidades y centros, mejorando la calidad nutricional de los menús escolares. La aplicación de este Real Decreto será clave para mejorar la salud infantil y avanzar hacia un modelo de alimentación más justo y sostenible.”

Por su parte, Francesc Costa, Consejero Delegado de Ipsos en España ha recalcado que solo con la cooperación entre instituciones, ciencia, empresas y sociedad civil será posible avanzar hacia una alimentación más saludable para la infancia y la juventud.

EnComCol: el comedor escolar como el vector diferenciador en la dieta infantil

La encuesta revela un comportamiento alimentario que difiere claramente entre el grupo de 6 a 11 años y el de 12 a 17 años, siendo el uso del comedor escolar un posible factor determinante. Una clara diferencia es que el uso de comedor escolar puede condicionar el modelo comportamental alimentario, por este motivo, partiendo de la base que mayoritariamente se usa en el grupo de 6 a 11 años, se estableció una cuota del 50% para ver si es determinante social, mientras que en el grupo de 12 a 17 años se dejó aleatorizado comprobándose que su uso es muy bajo y por tanto no ejercería esa posible función de determinante social.

La coordinación científica del estudio la han realizado los doctores Rafael Urrialde y Marcela González-Gross, que han presentado los resultados en el acto. Para el Dr. Urrialde, especialista en alimentación, seguridad alimentaria, nutrición y sostenibilidad e Investigador Senior del Grupo ImFINE de la UPM, Doctor en Ciencias Biológicas y Experto Universitario en Ciencias Ambientales por la Universidad Complutense de Madrid y Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de la Nutrición-SEÑ, “el comedor escolar es un factor crítico en la educación alimentaria y nutricional en el grupo poblacional infantil y juvenil. Es allí donde, además de alimentarse, pueden recibir parte de su formación en hábitos saludables. Los datos nos muestran diferencias en los datos obtenidos entre quienes asisten y quienes no: los niños que no van al comedor escolar y solo reciben información nutricional durante las horas lectivas parece que no tienen el mismo nivel de educación alimentaria que aquellos que sí participan en este entorno. Además, es fundamental mantener estos hábitos cuando dejan de ir al comedor, ya que en la adolescencia observamos lo que podríamos señalar un abandono de rutinas saludables que puede derivar en consecuencias negativas a futuro. En este sentido, el nuevo Real Decreto de comedores escolares será una herramienta clave para reforzar y consolidar esos buenos hábitos».

La asistencia al comedor también marca la cantidad de consumo de alimentos y bebidas y por tanto de ingestas de nutrientes realizadas a lo largo del día, sobre todo en los momentos como media mañana, merienda y antes de acostarse, siendo los niños que realizan las principales comidas del día en el colegio los que realizan cinco ingestas diarias (81% vs 73%).

De forma general, entre las diferentes franjas de edad, se aprecia como, a medida que van creciendo, los niños van reduciendo los momentos de consumo de alimentos y bebidas, pasando de un 84% de los más pequeños que realizan cinco diarias, al 66% cuando pasan de los 12 años. Esta diferencia se debe principalmente a la supresión del momento de consumo de media mañana y de la merienda entre los más mayores.

Se ha preguntado también en el registro dietético por el posible sexto momento de consumo, el que se realiza antes de acostarse, que sigue una tendencia contraria, la realizan más los mayores, y sobre todo, los que acuden al comedor escolar. En concreto, antes de acostares ingieren o beben algo un 17% de los mayores de 12 años que usan el comedor escolar por el día frente a un 9% de los que no lo hacen.

El doctor Urrialde afirmó que para los expertos participantes en este estudio “ha sido una sorpresa descubrir que el 30% del grupo total consume algo antes de acostarse, creemos que este dato debería ser menor. Es algo que debemos analizar porque no sabemos si es realmente necesario este momento de consumo, y cuál puede ser su relación sobre los índices de soprepeso u obesidad”.

En cuanto a la percepción sobre su alimentación, el 48% de los niños de 6 a 11 años considera que la suya es bastante sana, al igual que un 45% de los jóvenes entre 12 y 17 años, no habiendo grandes diferencias en este caso entre quienes acuden o no al comedor. Sin embargo, sí se registra un mayor impacto del uso del comedor a la hora de practicar algún deporte, siendo más habitual realizar alguna actividad física organizada entre los que comen en su centro educativo (79%) frente a los que no lo hacen (72%). Esta tendencia se acentúa todavía más entre los jóvenes (entre 6 y 11 años), existiendo una diferencia de 12 puntos de diferencia (80% vs 68%). Estos datos pueden implicar que la existencia de una mayor sensibilidad hacia hábitos alimentarios con valores educativos, puede influir también en comportamientos de estilos de vida.

La doctora Marcela González-Gross, catedrática de Nutrición y Fisiología del Ejercicio en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF de la Universidad Politécnica de Madrid, directora del Grupo ImFINE de la UPM y Presidenta de la Sociedad Española de Nutrición-SEÑ, señaló que “los datos demuestran que los niños y adolescentes que cumplen con los 60 minutos diarios de actividad física de moderada a vigorosa presentan una mejor composición corporal. En las edades más tempranas, el ejercicio contribuye además a un desarrollo motor más completo y equilibrado. Sabemos que las conductas saludables tienden a reforzarse entre sí: quienes practican actividad física con regularidad muestran menor tendencia al consumo de tabaco o alcohol y mantienen una alimentación más equilibrada. Son también más receptivos a comprender que la salud no depende de un solo hábito, sino del conjunto de todos ellos”.

Por otra parte, el estudio también analiza las actividades que realizan los niños mientras comen, como ver la televisión. En concreto, de forma general, un 29% de menores españoles ven la tele todos los días en casa en cada comida, un dato que baja levemente hasta el 27% entre los de 6 y 11 años, y sube hasta el 32% en los mayores. Aunque a su vez, casi el mismo porcentaje (28%) dice que nunca come con la televisión encendida.

Sobre esto, ambos expertos lo tienen claro, y en palabras del doctor Urrialde: “durante las comidas no debería verse la televisión, en ningún caso. Lo ideal es que no haya pantallas, sino diálogo, pausa y disfrute de la comida y del tiempo compartido, elementos esenciales incluidos en la base de la pirámide de la Dieta Mediterránea. Resulta sorprendente comprobar cómo en el comedor escolar los niños aprenden a comer sin pantallas, pero ese hábito se pierde en casa al encender la televisión o usar otros dispositivos. Con ello, dejamos de lado uno de los valores esenciales de la dieta mediterránea: la socialización en torno a la comida.” En palabras de la Dra. Marcela González-Gross “hay que trasladar el mensaje de comida sin pantallas, para que el uso de cualquiera de ellas desaparezca mientras se están consumiendo alimentos y bebidas durante las comidas que se realizan a lo largo del día”.